El auge de la tecnología y la expansión del capitalismo está siendo responsable de grandes cambios en las distintas sociedades del mundo. ¿Son estos positivos o terminarán exterminándonos en un futuro? Los individuos de la actualidad solo se están convirtiéndose en máquinas dedicadas a la producción. Organizan su día a día a partir de su rendimiento laboral y productivo. Las fluctuaciones en la productividad de cada quien se ha convertido en un factor determinante en la parte emocional de la misma. Distintos historiadores, filósofos se encuentran consternados por esta grave situación.
Richard Sennet su obra la "La cultura del nuevo capitalismo" plantea un punto muy interesante. Para él todo radica en cómo está diseñado el sistema. El capitalismo es un esquema económico que trabaja a partir de la producción y hoy en día una gran cantidades de naciones lo utilizan. Ernesto Sábato en su ensayo "La Resistencia" establece que el hombre del siglo XXI actúa como una máquina, es un puro autómata. Solo trabaja y trabaja en niveles inimaginables. Por otro lado, Byung-Chul Han en la "Sociedad del Cansancio" dice que nos autoesclavizamos ya que queremos estar haciendo algo en cada minuto que pasa. Además, tratamos de rendir exuberantemente sin tener el mero conocimiento de que las capacidades humanas tienen un límite. ¿Será que el hombre está inhibiendo su parte social? Todo parece indicar qué si. Muy pocos seres humanos mantienen una relación e interacción social fuerte o pronunciada. Vivimos segmentados unos del otro cada quien vive en su mundo sin importarle la vida de los demás.
Por consecuencia, hemos perdido el sentido de reflexión interior. Por las altas velocidades a las que queremos estar sometidos casi nadie se preocupa por pensar antes de actuar. Este defecto temporal actual nos coloca en el mismo nivel que los animales, que simple y llanamente actúan por impulso a un estímulo. Estamos violentando nuestra propia naturaleza, nuestro estudio como ente individual nunca ha sido efectivo, siempre nos han analizado en cuanto a la relación individuo-sociedad. Más aún, eliminando ese momento de "aburrimiento profundo" como le llama Han, no podemos desarrollar ideas aterrizadas, innovadoras y concretas. Lamentablemente, si seguimos en este trayecto podemos oficialmente decir que nuestros días en la tierra están contados.
Por Juan Diego Duarte R.

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